15 de marzo de 2019

Diagnóstico e intervención miofuncional en Daño Cerebral Infantil

Reconocer y diferenciar la implicación de las alteraciones motoras, de control postural, así como las alteraciones sensoriales es imprescindible para una intervención logopédica adecuada

El pasado 2 de marzo Olivia Prades Claessens, logopeda pediátrica de la Unidad de Daño Cerebral Hermanas Hospitalarias de Valencia, impartió el curso "Daño Cerebral infantil diagnóstico e intervención miofuncional" organizado por el Colegio Oficial de Logopedas de la Comunidad Valenciana.

En este curso nuestra compañera comenzó hablando del daño cerebral infantil, las distinas alteraciones del neurodesarrollo y los signos de alerta, para pasar a explicar la terapia miofuncional, el funcionamiento del sistema orofacial y sobre todo, la anatomía y funciones normales del sistema motor y sensorial. Olivia recalca que, su principal objetivo en las formaciones es "que los alumnos aprendan a pensar, a detectar y evaluar que está fallando, para de este modo optimizar la intervención"

Terapia miofuncional

La terapia miofuncional aborda las funciones del sistema estomatognatico, tanto en su prevención como en la evaluación e intervención de cualquier alteración de sus funciones. Podemos dividir las funciones de los órganos fonoarticulatorios en primarios y vitales (respiración y deglución) o secundarias (articulación, financian y fluidez del habla).

Las funciones motoras del habla se rigen por un componente neurologico (pares craneales, cortex, tronco encefálico etc) tanto a nivel motor como sensorial. Este da las órdenes pertinentes de activación, coordinación e inhibición a los músculos implicados en las funciones ya mencionadas.

Intervención y evaluación en Daño Cerebral Infantil

En daño cerebral pediatrico es necesario trabajar la respiración y alimentación por vía oral. No solo por ser funciones vitales, sino también para minimizar el impacto de las experiencias orales negativas, prevenir posteriores alteraciones anatomofisiologicas y funcionales, perpetuación de patrones incorrectos, alteraciones sensoriales... que repercutirán en la calidad de vida, relaciones sociales y, en definitiva, en la comunicación e interacción con el entorno. "Si comprendemos qué está fallando y sabemos detectar las alteraciones orgánicas y neurologicas podremos optimizar nuestra intervención" explica Olivia Prades.

Por último, remarcó que cuanto antes se inicie la intervención más efectiva será la terapia, ya que no es lo mismo intervenir dificultades en la alimentación desde los primeros días de vida que en edades más avanzadas.