Desde sus orígenes, para la Institución de las Hermanas Hospitalarias, la ética en toda actuación es una cuestión de la que no se puede prescindir. La defensa de la dignidad de la persona, fundamentalmente en los momentos en que por motivos de salud puede sentirse más vulnerable, centraliza todos nuestros esfuerzos, uniendo ciencia y humanización.

Nos exigimos ser personas éticas en todos los campos y decisiones; en la asistencia sanitaria, en la acción educativa y en la atención social, promoviendo el diálogo bioético, para clarificar la implicación de los principios y criterios comunes en la práctica diaria.